La misericordia de Dios

Nuestro Señor Jesucristo es un Dios muy compasivo, muy misericordioso y muy amoroso. Muchas veces oímos que nos vamos a ganar el infierno si no paramos de pecar. Eso es muy cierto pero existe algo muy grande, algo que todos podemos obtener y algo que Dios lo dejo para todos nosotros. Eso mis hermanos y hermanas es el sacramento de la Reconciliación. Este sacramento es tan grande que renueva nuestra amistad con Dios. Lo único que tenemos que hacer es pedirle perdón con todo nuestro corazón y nuestros pecados serán perdonados.

En mis años como maestro de catecismo una de las preguntas que siempre me preguntaban era que si el sacramento de Reconciliación siempre iba a servir. Mi respuesta a esa pregunta siempre era y siempre va ser un sí cuando y solo cuando te arrepientes de todo corazón. Tenemos el ejemplo del hijo prodigo en el Evangelio de San Lucas. (Lc. 15:11-22) Que gran ejemplo es esta parábola tan hermosa. Tenemos aquí a un hijo que decide reclamar su herencia a su padre y cuando recibe ese dinero, él se va y gasta todo su dinero en cosas que no le servirán cuando en verdad necesite. Entonces cuando se da cuenta del error que hizo decide ir a hablar con su padre para pedirle perdón y que lo acepte de nuevo como un trabajador. Cuando su padre lo ve, su padre lo recibe en sus brazos y festeja el arrepentimiento de su hijo. Esto nos enseña que tan grande es nuestro Dios. Él nos acepta y nos perdona todas las veces que nos arrepentimos de corazón. Nuestro Dios tiene una gran fiesta cuando un pecador regresa hacia él.

Nuestro Señor Jesucristo es tan misericordioso que nos perdona por todas la cosas malas que hacemos contra él. Nosotros somos testigos de esa misericordia cuando él está en la cruz y dice, “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.” –Lc. 23:34. Su misericordia tan es tan grande que el mismo pide perdón por todos los pecados de los soldados y personas a pesar de cómo lo trataron y lo humillaron. Otro ejemplo que vemos de la misericordia de Jesús es cuando el perdona al ladrón “bueno.” Esto pasa en Lc 23:42-43 cuando el ladrón dice, “Jesús, acuérdate de mí cuando vengas tu reino.” Luego Jesús le digo, “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso.” Aquí vemos la grandeza de nuestro Señor Jesús. El perdono a ese ladrón que había pecado toda su vida porque el ladrón se arrepintió de todos sus pecados en ese momento antes de morir. Mis queridos hermanos y hermanas, no les dijo que se esperen hasta el fin de la vida para arrepentirse pero que aprovechen que estamos conscientes de la misericordia de nuestro Dios con todos nosotros a pesar de todos nuestros pecados. Nuestro Señor Jesucristo está dispuesto a perdonar todos nuestros pecados y darnos la vida eterna si en verdad nos arrepentimos de todo corazón.

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About Cesar

A seminarian from the Diocese of El Paso Texas, striving to be a man in Christ, a man of the Church, and a man for others. He is a Junior at Conception Seminary College and is the Head of the Mariachi and Secretary for the Community Council.
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